Van un alemán, un inglés, un francés y un español y les dice el español, «bueno, ¿qué les apetece tomar?»
Es un chiste, aunque, admitámoslo, es una realidad. Durante unos cuantos días, mejor dicho semanas, en España no se ha hablado de otra cosa que salvar al turismo y la hostelería y no seré yo quien diga que no (soy de las que piensan que en ningún sitio como en los bares), pero creo que además deberíamos reflexionar sobre otros sectores comerciales y no comerciales. Estudiar los casos de esos pequeños establecimientos y de otras industrias, grandes y pequeñas, que también lo estarán pasando mal aunque no consigan montar tanto ruido.
Todos, salvo las farmacéuticas, lo estamos pasando canutas. Esta pandemia que nos asola tiene infinitud de cosas malas, los muertos, sin ir más lejos. Sin embargo, está brindándonos una cosa buenísima, si conseguimos sacarle partido: nos ha situado frente al espejo como individuos y, sobre todo, como sociedad. Mirar el reflejo que nos devuelve ese espejo no es del todo agradable, pero es la oportunidad perfecta para pulir los defectillos que encontremos al observarnos. No podemos quedarnos satisfechos con ser solamente los camareros del primer mundo. No podemos y no deberíamos querer.
El Plan de Recuperación, del que tanto se ha hablado hoy y tanto se hablará mañana en las cámaras de representación, unido a la Agenda 2030, son una oportunidad de oro para cambiar el rumbo que estaba tomando nuestro país como estado y nosotros como sociedad. No creo que nos vuelvan a llover millones para poder hacerlo; no creo y sinceramente, por no tener que pasar por otra de estas, tampoco lo espero.
Leo y oigo medidas que me gustan, que suenan bien. Estrechar la brecha de género, las diferencias sociales... Apoyar el derecho a la vivienda y optar por un cambio de modelo energético ¡que vamos un "pelín" tarde, señores! La digitalización de la Administración, viene tocando desde hace décadas... ¿A quién no le pueden gustar estas propuestas?
Aunque creo que es importante —más importante incluso— saber el cómo que el qué de estas medidas. De nada nos va a servir, por poner un ejemplo práctico, las mil y una ayudas en cuanto a eficiencia energética de los edificios, tan necesaria por otra parte, si luego los dueños de esos edificios aumentan el precio del alquiler de los mismos como excusa de haberles hecho mejoras.
Creo que iríamos por el buen camino si se apostara con sinceridad y arrojo por los tres pilares básicos del Estado de Bienestar (cuidados, educación, sanidad), si se potenciara el conocimiento y la creatividad (llámese I+D+i) de las personas y tanto la emergencia climática como los derechos humanos articularan todas las medidas. Y creo que iríamos aún mejor si se escuchara a la gente y a los agentes sociales lo que tienen que decir al respecto porque poco se está hablando de esto y sí mucho de los bares y las pseudolibertades y, en fin, es nuestro futuro lo que está en juego.
Este maldito virus, además de hacernos mirar nuestro reflejo en el espejo, ha levantado muchas alfombras, dejando al descubierto una cantidad ingente de mierdas que habíamos ido escondiendo debajo. Nos están ofreciendo un aspirador potentísimo para hacer una limpieza en profundidad. Solo espero que no compremos una moqueta para taparlo todo.
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