5/11/13

Las uvas de la ira, John Steinbeck.

"Entonces los grandes propietarios y compañías inventaron un nuevo método. Un gran propietario compró una fábrica de conservas. Y cuando los duraznos y las peras estuvieron maduros, hizo bajar el precio de la fruta a menos del coste de cultivo. Y, en su calidad de dueños de las fábricas de conservas, se pagó a sí mismo un bajo precio por la fruta y mantuvo el precio de las conservas y así obtuvo la utilidad. Y los pequeños agricultores que no tenían fábricas de conservas perdieron sus granjas, que fueron absorbidas por los grandes propietarios, por los bancos y por las compañías que poseían también fábricas de conservas. Al pasar el tiempo hubo menos granjas. Los pequeños agricultores se trasladaron al principio a los pueblos hasta que agotaron su crédito, la ayuda de sus amigos y de sus parientes. (...) Y las compañías y los bancos fueron labrando su propia ruina, aunque sin darse cuenta. (...) Las grandes compañías ignoraban que es muy delgada la línea que separa al hombre de la ira. Y el dinero que pudo haberse pagado en jornales se gastó en gases venenosos, armas, agentes y espías, en listas negras, en instrucción militar. En las carreteras los seres errantes se arrastraban como hormigas en busca de trabajo, de pan. Y la ira comenzó a fermentar."

Se me cae la cara de vergüenza con los banqueros de este país.  Pero casi diría que no por esos caraduras, que también, sino por nosotros que parece que estemos anestesiados. ¿Dónde están el estallido social y la desobediencia civil? ¿Dónde?

No he podido por más que acordarme de Las uvas de la ira en estos últimos días. Sustituyan fábricas de conservas y granjas por cualquier negocio moderno y verán que desgraciadamente las cosas no han cambiado demasiado en el último siglo y me parece que tampoco es que queramos que cambien mucho, que lo único que anhelamos es volver a esa sociedad justo antes de la crisis que nos hacía vivir en un espejismo. Me muero de pena, en serio.

(Está demás que les diga que esta novela de Steinbeck es un must para cualquiera que le guste la literatura con mayúsculas. Es fantástica asimismo -aunque menos cruel- la película homónima, dirigida por John Ford. Lean, vean, disfruten.)

6 comentarios:

  1. Así es la vida. Adáptate.

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  2. Ya. :-( De todas formas me temo que estoy demasiado adaptada, Holfast, al igual que la inmensa mayoría de nosotros. Y es eso lo que más pena me da porque mientras uno crea que algo se puede cambiar, luchará por cambiarlo (salga o no salga bien). Con la resignación y/o adaptación todavía estaríamos viviendo en las cavernas asustados por nuestra sombra reflejada en las paredes.

    Besucos.

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  3. Si hay sombra, hay fuego

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  4. O algún rayo de sol que se cuela por la entrada. ;-) Pero sí, mejor que sea del fuego que, quieras que no, es un invento humano.

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  5. El problema no es los banqueros o los gobernantes sino la ciudadanía. Recordemos que España abandonó el analfabetismo en 1980, cien años después que los países nórdicos, que Suiza, Austria, Francia...
    Existe un trabajo de investigación que demuestra cómo el nivel de corrupción está directamente relacionado con la historia cultural, principalmente con el alfabetismo.
    El hecho que en España haya más licenciados que en ningún otro lugar no tiene nada que ver, lo importante es lo que esos licenciados han mamado en sus casas. Podríamos decir que en una mayoría su estupidez es congénita.

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  6. Que vaya la gente a las universidades y acabe las carreras no significa que tengan cultura, significa que han acabado una carrera. Punto. La persona más culta e instruida que conozco ni siquiera tiene el título de EGB. En el sentido contrario tengo amigos de la carrera que, sacando unas notas de mareo, son pobres de solemnidad en cuanto a sabiduría.

    En cuanto a lo demás que cuentas, Pau, no sé qué decirte. Supongo que es cierto, que el nivel de corrupción va parejo al de analfabetismo (hay que fijarse en África, por ejemplo). Pero que una población sea o no analfabeta tiene gran culpa sus políticos. Acabo de quedarme ojoplática cuando he oído en las noticias que el ministro Werth no va a considerar las matemáticas como asignatura obligatoria. Es demencial.

    Bueno, que no sé... pienso que España de aquí a nada será un país que coserá balones de fútbol para empresas chinas. Y si pasa esto, la culpa será de todos, pero la responsabilidad es en grandísima medida de los que ostentan el poder.

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