3/12/18

Propuesta musical LX | Portugal.

Ayer pasé mi día en Ronda. Hoy me siento ofuscada. No por haber abandonado una de las ciudades más bonitas de la bonita Málaga, sino por tener que experimentar algo que me cuesta creer que haya llegado a pasar.

En fin, siempre nos quedará Portugal.

29/11/18

Historias de amor.

Hoy ha fallecido mi tía Xisca. Me he enterado de madrugada gracias a un mensaje que ha llegado al grupo que compartimos la familia por parte de padre.

No me ha entristecido extraordinariamente su fallecimiento (tenía más de un siglo de edad, mi tía), pero sí me he puesto algo triste, mustia, rara. A la hora de contestar el vespertino aviso, no he sabido a quién dirigirme porque mi tía Xisca vivía sola desde hacía muchos años en una residencia. Así que, a efectos de leyes (que no de afectos), nosotros –los integrantes de ese chat– éramos los merecedores de tal pésame.

Me da pena no haberme podido despedir de ella, que se fuera sabiendo todo lo que la recuerdo, pese a que hace cerca de veinte años que no nos vemos, desde el año que falleció su marido, que es quien es realmente mi tío, el hermano mayor de mi pa.

Para mí eran una pareja muy especial. Fui damita de honor el día de su boda. No tendría más de seis años, yo, pero las imágenes acuden vívidas ante mí todavía. Recuerdo un día soleado, no de verano, tal vez principios de otoño o quizá primavera. El jardín del San Gregorio, donde se casaron, estaba a reventar de flores y el cedro del Líbano que iba colonizando poco a poco la esquina del Oeste filtraba los rayos de Sol.

Subía las escaleras que conducen a la pequeña capilla del colegio, que entonces me parecía enorme, sonriendo y con ilusión, llevando algo en la mano –las arras posiblemente– que les tenía que entregar a ellos dos. Lo debí de hacer muy bien.

Se casaron muy mayores. Primeramente mi tío había desarrollado su carrera profesional como misionero sobre todo en Sudamérica durante la mayor parte de su vida. Todavía tengo una foto de él con sotana negra y alzacuellos, larguirucho, gafoso y calvo, el único de la familia sin cabellera. Hablaba siempre lento y con voz profunda, como de locutor de radio. Y todo lo que contaba era fascinante: la pampa, los indios, los pingüinos, las pirañas del Amazonas...

De regreso a España, no sé bien el motivo, colgó los hábitos y lo que les acabo de contar, se casó con su novia de toda la vida que curiosamente le había esperado durante esa ingente cantidad de años, más de lo que duran algunas vidas.

Que la tierra te sea leve, querida tía.

23/11/18

Viernes negro con mi cafetera Bialetti.

En los últimos años he oído o leído a no pocas personas que la comodidad va a acabar con los humanos como especie (añado que arrastrando a no pocas especies animales y vegetales con ella). La primera vez que me topé con esta idea fue un poco como una bofetada en la cara. ¿Quién no quiere vivir cómodo? ¿A quién se le ocurriría preferir el malestar sin adolecer de cierto masoquismo?

Nuestro cerebro es por defecto vago (y como consecuencia acomodaticio, supongo) aunque no me parece tan mala cosa que lo sea. Gastar ingentes cantidades de energía en algo que podría llevarse a cabo de manera más eficaz es un contrasentido. Lo cual no exime a nuestros actos de la excelencia que habría de acompañarles, que es cosa distinta. Hablo, más bien, de optimización.

Y en una fabulosa pirueta estilística y seguramente mortal les voy a unir la comodidad con mi cafetera de toda la vida Bialetti. Porque Bialetti quiere echar el cierre y a mí se me parte el alma ya que mis desayunos no serían lo mismo sin el ritual de prepararme un café de cafetera en el fuego de la cocina.


Obviamente no siempre he tenido una Bialetti. Son algo caras, lo reconozco (también fueron las pioneras), y tener que robarle cinco minutos al colchón por las mañanas no es cosa baladí, pero cuando me mudé a la casa de la playa y tuve que comprarme una cafetera, lo tuve muy claro: antes dejo el café que gastar un céntimo en una cafetera de cápsulas.

¿Qué me mueve a tener una "tediosa" cafetera moka? porque, ¿existe algo más cómodo que un café de cápsula? Encima, he de admitirlo, hasta la más torpe de las manos consigue en líneas generales un café aceptable. Sin embargo un café de cafetera o de puchero mal hechos (mal molido, quemado, flojo, fuerte de más...) es en la mayoría de los casos imbebible.

Así que, ¿qué problema tienes con las cápsulas, Calamidad, ¡qué problema!? A priori parece la solución óptima para los muy cafeteros, ¿no?

Pues no, mi querido lector. No se deje engañar. Aunque hay iniciativas ecológicas por parte de algunas empresas bien sea en la venta de cápsulas bio (Cafés Novell, Café Ético, Cabú Café...) o en la instalación de puntos de recogida para su reciclado (Nespresso), la mayoría de las cápsulas que usted consume acabarán convirtiendo este mundo en un pantanal de aluminio, plástico, cartón y posos de café. ¡Si hasta su creador reniega de ellas!

Por si acaso no le duele el mundo que va a dejar a las generaciones futuras (porque, franklin, usted ya no estará aquí para verlo y el que venga detrás que arree, etcétera), espero que al menos sí le duela su bolsillo cuando le comente que un kilo de café mediocre en cápsulas cuesta más o menos cincuenta euros frente a los diez o doce que cuesta un café de calidad en grano o molido.

Ahí lo dejo.

***

No les voy a desear un feliz Black Friday. Aborrezco este día como tantos otros que solo sirven para llenar las arcas de unos pocos y agotar los recursos de nuestro planeta con cualquier premisa estúpida (ahorro, amor, familia). Hoy cuando estén frente a esa oferta ineludible, paren un segundo y pregúntense, ¿realmente lo necesito o va a mejorar mi vida en algún aspecto? La mayoría de las veces el no será su respuesta. Les juego lo que quieran.

Y ahora sí, séanme pecaminosamente felices este finde. Se lo merecen ;-)
C.

15/11/18

Propuesta musical LIX | Justicia poética.

Hoy, creo, es el día mundial de la Filosofía.

Hoy Bohemian Rhapsody y todo el magnífico catálogo de canciones que Queen compuso durante sus años de historia han desbancado al reggaetón de la lista de los más escuchados en la plataforma de música en streaming por antonomasia.

Hoy en la casa de la playa está lloviendo, sin embargo brilla el sol.



Gracias, Freddie, donde quiera que estés. Gracias, Brian, Roger y John.

4/10/18

Lo importante.

Estábamos antes de ayer en la casa de la playa, a punto de dar por concluso el día, cuando a las once de la noche, algo más tarde, uno de los dos que habitamos entre estas cuatro paredes hizo una llamada de trabajo a un compañero. No presté demasiada atención, pero el tema, desde luego, no iba de suturar una aorta en la mesa de operaciones sino más bien de contrastar un email de un cliente o algo así.

Lo primero que pasó por mi cabeza fue: estos dos, ¿no tienen familia?, ¿no tienen vida personal?... Obviamente la tienen (¡hola, cariño! 😉). Lo que no sé es si la aprecian.

Amanezco hoy con múltiples y espeluznantes noticias; una de ellas llama poderosamente mi atención (esta). No se me ocurre dolor más profundo que la muerte de un hijo, sea cual fuere la razón de dicha muerte, y no seré yo quien emita juicio de valor alguno sobre el –puedo imaginar–  desolado padre.

Sin embargo sí me puedo permitir pensar en el modelo de sociedad en que vivimos, que perpetuamos, y en el asco que me da la misma cuando pasan este tipo de incidentes.