26/7/12

Azul Coral Amarillo Gris

Ayer hubo tormenta. Fue una pequeña ventisca que barrió los cielos de la capital dejando a su paso luces de discoteca irregulares. Sonaba Green Arrow, las ventanas estaban abiertas de par en par y corría un airecito fresco que sofocaba nuestros cuerpos. En la mesilla había un vaso de agua helada que sabía mejor que la mismísima ambrosía.

Hoy hay tormenta. Un aguacero furibundo que dibuja ríos en las pendientes. Abandonado el coche en cualquier lado, he vagado por las calles Argumosa y Valencia en busca de qué sé yo qué, dejándome acariciar por las frías gotas hasta que la lluvia ha calado los huesos, ansiando el olor del querube inexistente en Madrid.

Ayer era paz. Hoy ha sido euforia. Dentro de nada volverá a ser duelo.

Negro.

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