Varios diseñadores/directores de arte juntos podemos llegar a causar la arcada de los que no pertenecen al oficio (no llegamos al punto de los ingenieros informáticos, pero por ahí estamos; no se me molesten, lo sé porque vivo con uno). Vamos por la calle y nos fijamos en la tipografía deformada del rótulo de una tienda de ultramarinos. Observamos que la ergonomía de los asientos de la T4 de Barajas es una auténtica mierda. Los estilismos de Marc Jacobs nos parecen excesivos (a veces). Y no decimos verde, rojo o azul. Decimos Pantone 340 (por ejemplo), Pantone 032 (por ejemplo) o Pantone 072 (p. e.).
Nos gustaría que el mundo estuviese colonizado por helvéticas bien proporcionadas, aderezadas con serifas en cursiva, que las combinaciones de colores siempre fueran armónicas y que acomodarte en un sofá Chester o calzarte unos tacones de diez centímetros no fuese una tortura.
(Vomiten, si quieren.)
Carlos Risco es un columnista del "On-Madrid" (El País-Grupo Prisa). Lo describen como periodista canalla y a mí, normalmente, me sienta leerle lo mismo que si tuviese un grano en el culo, pero ¡cosas! le leo religiosamente todos los fines de semana. Hace unas minicrónicas sobre bares que pecan de pomposas y que intentan ser graciosas a la vez que chachis dando la imagen de que él es un tío al que no se la dan con queso. Como les digo no puedo con él y no puedo vivir sin él.
Después de esta declaración de amor-odio he de decir que me quito el sombrero y aplaudo vivamente su crítica de esta semana (no encuentro un link, shit!): Malasaña ha muerto. No soy tan radical como el señor Risco, pero le comprendo. Su teoría se basa en la sobrecarga de diseño en la recuperación y reutilización de negocios muertos por la zona.
¿Dónde han quedado esos bares con luz de flexo que te ciega por la mañana cuando sales del Taboo o del 8 1/2 o la Sala Sol rumbo a casa? ¿Dónde están las tascas en las que el whisky más sofisticado que podías encontrar era J&B? ¿Los bares de Rock con baños que más que baños parecen embalses? ¿Las paredes mugrientas colmadas del aceite de fritura? ¿Los abuelos jugando al Tute? ¿Dónde están esos lugares bautizados con un apóstrofe y una ese al final del nombre del dueño? ¿Dónde se ha quedado la caguitis que te daba pasar por las calles Barco, Desengaño, Puebla y Valverde? ¿¿¿DÓOOOOOOOOONDE??? (*)
Hace varios años (tres) tuve la osadía de hablar con unos compañeros diseñadores/directores de arte de esto mismo: el exceso de lugares diseñados, la pérdida de autenticidad de los sitios (que a mí tampoco me gustan las paredes brillantes de grasa, oigan, pero...), los gintonics con pétalos de rosa variedad Baccarat, etcétera. Si les hubiese mostrado un cadáver despedazado con varios días siendo ya fiambre, no se habrían escandalizado tanto.
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| (*) Lavapiés, último reducto castizo que queda... O no. ;-D |


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