1/6/05

Debate ontológico sobre el Discurso del Método Cartesiano.

Llega una chica a su casa después de una larga jornada de trabajo y tres horas de clase en el horario nocturno. Apurada por las horas, abre la puerta con dificultad ya que lleva un montón de libros, la carpeta y el bolso del trabajo. Ah, y el pelo suelto que se le viene encima de los ojos porque se está dejando el flequillo largo.

CHICA: Bueeeeenas. Hooooola.
COMPAÑERO: ...

La chica mira en derredor y ve que en el piso sólo están los enanillos susceptibles de conversar. El compañero está en el baño, con la puerta abierta. La tele está puesta a volumen nuclear. Es el final del Telediario de Antena 3 y el principio del “Telecopón”. La chica se está meando como una persona mayor.


CHICA: ¡Ay mis enanillos gordos! Qué hacéis, ¿eh? qué hacéis.
ENANILLOS: ...

La chica se sienta en su silla de ruedas enfrente del ordenador apagado y mira a los enanillos. Están adormilados. Claro, son las diez y pico de la noche.


Vuelve a mirar a su alrededor. Decide que lo mejor será irse directamente a su mini habitación y poner a Corelli, Concierto VII en re menor, en el cede. Se tumba y piensa sobre en el olvido.
Se levanta. Escribe esta mierda de post mientras hace la cena.


Cena. Al lado está su compañero que acaba justo de cenar, en la misma mesa.


Juguetea con el móvil mientras fuma un cigarrillo y mira la tele sin prestar atención.


Se levanta del sofá de la salita. Se asea en el baño y se dirige de nuevo a su mini habitación.


CHICA: Buenas noches.
COMPAÑERO: enga, stamañana.
ENANILLO 1: zzzzz
ENANILLA 2: zzzzz
ENANILLA 3: zzzzz

Se mete en la cama y vuelve a pensar en el olvido. Vale y ahora en la incomunicación. La televisión escupe sus diálogos de merluzos todavía a feroz volumen.


Fin del debate ontológico sobre el Discurso del Método Cartesiano (y así el 97 % de los días. Ay señor).