2/7/12

Barrena

La idea era deshacerme de unas jardineras que tengo muertas de risa en la minimansión. En una casa tan chiquitita hay que optimizar el espacio al máximo. Me había decidido por fin a trasplantar unas flores que llevaban veinte años en el mismo tiesto y el tiesto estaba hecho un cisco.

Después de las jardineras vinieron las maletas. Un montón. Todas lisiadas. Contenedoras de buenos recuerdos y de malos recuerdos. Ancladas en la galería esperando una reparación o la extremaunción.

Teléfonos sin arreglo, hechos añicos. Cables para cargarlos en desuso.

Ropa. Mucha ropa. Propia y de casa. Mantas, sábanas, cojines.

Cientos de hojas escritas con los apuntes de congresos, clases magistrales, cursos, másters que, visto está, no sirven para mucho. Cuadernos emborronados de ideas que nunca llegarán a buen puerto. ¿Para qué seguir martirizándose con ellas?

Fotos (que no negativos) amontonadas desde hace la intemerata en cajas clasificadoras verdes. A punto he estado de tirar las fotos de las exposiciones.

Archivos que jamás volverán a ser abiertos en el disco duro ocupando gigas y gigas.

Toneladas de revistas.

Platos rotos, vasos rayados.

Juguetes, sacos de pienso, pipetas para las pulgas, almohadones para la siesta, cuencos para la comida de la Bestia Parda (todavía no puedo vivir sin él, ¡qué cosas!).

Dicen que el orden externo consigue apaciguar el interno. La casa flota y yo me estoy empezando a hundir.

6 comentarios:

  1. Lo mejor es olvidarse que se ha tenido.

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  2. Huy, ¡si a mí me encanta desprenderme de cosas! Lo que posees te acabará poseyendo. Si pudiera haría lo que un conocido, que estuvo un año de anacoreta por el mundo y se habituó a llevar consigo solo veinte kilos de peso. No necesita nada más. Claro que solo mi equipo fotográfico, el básico, me pesa ya algo más de diez kilos... Libros, cedés... imposible deshacerme de ellos, por ahora.

    Besazo.

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  3. Nos sobra más de la mitad de lo que tenemos, estoy seguro.

    Un abrazo

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  4. Y más de las tres cuartas partes, José Luis. También estoy segura de ello. Hay que soltar lastre tanto material como emocional. Solo tenemos una vida.

    Otro abrazote para ti.

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  5. A ver si retomo las cosas. Leí el otro día tu visita al Paular. He corrido mucho por esas torres mientras decían la misa a escondidas del padre Bernardo que nos corría a gorrazos. jaja

    Vaya recuerdos que me traes

    Nos sobra casi todo.

    Un abrazo

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  6. Gracias, Aquí. Sí, el Paular es un sitio casi mágico, incluso con las moderneces que le han puesto ahora.

    Un beso muy muy fuerte. ;)
    Cal.

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