En los noventa era un auténtico sacrilegio ser de Blur y de Oasis o ser de Nirvana y de Pearl Jam al mismo tiempo. Con el asunto británico lo tenía más claro que con el americano, aunque, si tenía -o tengo- que declararme hooligan de alguna banda britpopera y/o gruncheta, decía Radiohead y tema zanjado. Así no engaño a nadie, ni siquiera a mí misma.
De eso estaban hablando hoy en la radio a tenor de la reedición (¡veinte años después! :-O) de Be Here Now, el tercer disco de los hermanos Gallagher. El locutor se posicionaba como fan de Oasis, pero ¡cómo decir que no te gustan Blur! y pincharon una canción que está dentro de mi top 50 de favoritas.
Como soy una maniática, tuve que quedarme a escuchar toda la canción antes de abandonar el coche que me trae a la biblioteca donde vengo a estudiar (cosa que no hago ahora porque estoy, como pueden comprobar ustedes mismos, escribiendo un post).
En los casi cuatro minutos que dura me preguntaron por qué me gusta tanto y solo pude decir que porque me recuerda a una época en la que era joven y feliz. Para haber sido periodista no soy muy espabilada con las respuestas que doy ya que la pregunta siguiente era obvia ¿es que ahora no eres feliz? La verdad es que no. No es que esté sumida en la más profunda de las tristezas, pero... bueno... no ando como para irme de romería.
Mientras subía las escaleras de la biblio, me iba dando cuenta de que entonces, en el tiempo en que sonaba The Universal en los bares y las radiofórmulas, tampoco es que estuviera como unas castañuelas, sin embargo aún confiaba en el futuro.
5/8/16
Propuestas musicales L | La inevitable distorsión causada por el paso del tiempo.
Etiquetas:
Filosofía Serie B,
Propuestas musicales
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