23/5/17

Familia.

El pasado viernes una de mis amabilísimas tutoras me respondió con la pregunta ¿visitas de familia? cuando le dije que este fin de semana no iba a tener visitas y me podría dedicar en cuerpo y alma al proyecto (cosa que a mal de mi pesar no ha pasado).

– No, si no tengo familia. 
– ¡Ah! Entonces de amigos.
– Más o menos. :-)

El caso es que una conversación tan baladí, me hizo pensar aún más en mi (déjenme otro momento de autocompasión estúpida) absoluta soledad. Porque ¿qué es realmente la familia? Para mí, sin ser una gran (ni pequeña) antropóloga, familia son las personas de las que pase lo que pase no te puedes desprender. Puedes tener unos padres o unos hermanos muy hijos de puta con los que no quieras volver a tener relación alguna, pero siempre, SIEMPRE, serán tu familia. Hasta el fin de tus/sus días.

Está claro que también se crean familias donde no hay lazos de sangre o legales (adopciones). Para muestra la relación de mi ex-abuela y yo. Pero no es exactamente lo mismo. Esa persona desaparece (o te repudia, como me hizo mi ex-abuela) y aquí paz y mañana gloria. Chimpún.

Ídem con las relaciones de pareja. Yo a mi compañero le quiero más que a mi vida (de hecho no quiero –de querer, amar, etc.– a nadie más que a él), pero mañana esto se rompe y adiós muy buenas. Con suerte podremos manejar, al cabo de un tiempo para la cura de heridas, una buena amistad.

Existe poca gente que pueda cargar con el papel de padre, madre, hermano sin realmente serlo. O al menos yo no me cruzo con ellos (o no me atrevo).

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